Botana, el magnate uruguayo que presidió el fútbol argentino

Argentina 16 de julio de 2017 Por
El fútbol ocupó un espacio breve en la intensa, discutida, cinematográfica vida de Natalio Botana, una especie de Citizen Kane rioplatense, pero le alcanzó para exhibir un título: fue el único uruguayo que presidió el fútbol argentino.
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Nacido en Sarandí del Yí en 1888, Botana se dedicó al periodismo desde joven, se radicó después en Buenos Aires, fundó un diario que llegó a vender casi un millón de ejemplares cada jornada, se hizo ciudadano argentino, se volvió millonario, se rodeó de artistas y famosos de su tiempo y falleció de manera absurda tras un accidente en 1941. Una leyenda dice que, además de todo eso, de adolescente combatió detrás de Aparicio Saravia en la guerra de 1904. Entre febrero y agosto de 1926 fue el titular de la Asociación Argentina de Football, antecesora de la actual AFA, en un período conflictivo que él trató de solucionar con mediano éxito. Sin embargo, es posible que Boca Juniors deba buena parte de su enorme popularidad a Crítica, el diario de Botana.

Sobre su afición al fútbol, es probable que ni siquiera fuera hincha, pero avizoró pronto que el deporte vendía. Y su influencia llegó a ser tan notoria que un día fue elegido para conducir también al fútbol.

Botana tenía 24 años cuando fundó Crítica. Los primeros años resultaron duros para el periódico pero a partir de 1920 fue el más vendido de Argentina, con varias ediciones diarias que mezclaban sensacionalismo y textos de gran calidad: por ejemplo, el director de su suplemento literario era Jorge Luis Borges. Cuando en 1926 llegó a Buenos Aires el hidroavión español Plus Ultra tras su vuelo oceánico, vendió 900.000 ejemplares. El periódico combatió la corrupción gubernamental, defendió causas nobles como la de la República española y denunció tempranamente la demencia criminal de Hitler pero también hizo mucho para que cayera Hipólito Yrigoyen y se iniciara en Argentina la larga recurrencia de golpes militares.

Los domingos, a las siete de la tarde, una de sus ediciones ganaba la calle dedicada exclusivamente a los resultados de las carreras y los partidos, acompañados de numerosas fotos. Según otra leyenda, Botana lo decidió por consejo de un canillita.

Se atribuye también a Botana, junto a un grupo de empresarios españoles, la idea de que Boca realizara en 1925 una gira por Europa. Su principal periodista deportivo, Hugo Marini, fue el único enviado de la prensa argentina. La difusión que ofreció de los triunfos boquenses en el viejo mundo determinó que 40 mil personas esperaran a la delegación a su regreso al puerto de Buenos Aires. “Aquella gira transformó al club: dejó de ser barrial para convertirse en un fenómeno nacional”, asegura el periodista e historiador Oscar Barnade.

Desde 1919 el fútbol argentino estaba dividido en dos organizaciones, cada una con sus autoridades y sus campeonatos: la Asociación Argentina, afiliada a la FIFA, cuyo club más representativo era Boca, y la Asociación Amateurs, reducto de River, Racing y San Lorenzo. Un fenómeno similar se registró entonces en Montevideo, donde Nacional encabezaba la Asociación y Peñarol la Federación disidente.

Con la base de Boca y los clubes de la Asociación “oficial”, Argentina fue campeón sudamericano en 1925, aunque Uruguay no participó en aquel torneo debido a que estaba procesando su reunificación.

Para 1926, la fusión entre la Asociación Argentina y la Amateur era el gran tema de los futboleros. Por sugerencia de su amigo Aldo Cantoni, político y dirigente de Huracán, Botana se postuló para presidir la primera. Una campaña de apoyo de su propio diario determinó que obtuviera amplio respaldo. Al asumir anunció que su principal objetivo era la famosa fusión. Sin embargo, chocó contra la intransigencia de los clubes, que deseaban mantener sus posiciones. También tuvo que enfrentar una huelga de árbitros y un conflicto entre Boca y Huracán por la definición del torneo. En ese proceso, Crítica se convirtió en vocero de la Asociación Argentina, pero más de su presidente, según la investigadora Sylvia Saitta.

En agosto se produjo un curioso conflicto de intereses: Crítica organizó un partido a beneficio de un héroe de la aviación que atravesaba una difícil situación. Y convocó para disputarlo a equipos de las dos organizaciones rivales, aunque el Botana-director del medio sabía que Botana-presidente de fútbol no podía autorizar ese partido.

La directiva de la Asociación Argentina lo desautorizó y Botana renunció a la presidencia, pero su diario continuó la prédica sobre el partido hasta convertirlo en un tema patriótico. Al final, se jugó y fue “una fiesta”, en la óptica de Crítica. Y, en una nueva prueba de su influencia, logró que su amigo Cantoni fuera designado para sucederlo en la Asociación.

Pocas semanas después comenzaron las negociaciones para la fusión. Un laudo del presidente de la Nación, Marcelo Torcuato de Alvear, puso el broche al acuerdo, que dio origen a la Asociación Amateur Argentina de Football, entidad única que en 1934 pasó a llamarse Asociación del Football Argentino, o sea la AFA. En Uruguay, el cisma se había solucionado un año antes y también con intervención presidencial: fue el famoso Laudo Serrato.

Otra campaña de Crítica en aquel 1926 fue el reclamo de la profesionalización de los futbolistas: “Habrá así menos equipos de primera división, pero se verá mejor football”, dijo. En este caso, habría que esperar hasta 1931 para que se concretara.

Después, Botana no se preocupó más del fútbol, al menos públicamente. En 1941, cuando viajaba cerca de Jujuy en uno de los Rolls Royce de su flota privada, el chofer perdió el control del auto y se fue de la ruta. Aunque sus pasajeros resultaron ilesos, el magnate sufrió hundimiento de costillas. No era una herida mortal, pero su entorno reclamó que lo operara un gran cirujano en Buenos Aires. No llegó a tiempo y Botana falleció. Si bien Crítica continuó circulando durante años, sin su creador no fue lo mismo y las disputas entre sus herederos terminaron hundiéndolo.

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