Una aplicación busca frenar la explotación de los trabajadores indocumentados

Estados Unidos 05 de julio de 2016 Por
Poco después del amanecer en una esquina cerca de una salida de metro en Queens, en Nueva York, se reúnen grupos de hombres con mochilas y botas de trabajo, muchos con el celular en la mano.
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1 / 2 - - Danny Ghitis para The New York Times

Son trabajadores que esperan en uno de los lugares donde más jornaleros se reúnen en la ciudad de Nueva York con la esperanza de que alguien los contrate. La mayoría son inmigrantes sin la documentación en regla que han denunciado que quienes los contratan se aprovechan de ellos.

Y en la lucha en contra del robo de sus salarios, sus celulares podrían convertirse en sus mejores aliados.

Después de tres años de organización, un grupo defensor de los derechos de los inmigrantes se prepara para lanzar una aplicación parasmartphones dirigida a los jornaleros, una nueva herramienta digital que tiene varios usos: los trabajadores podrán calificar a los patrones (algo parecido a Yelp o Uber), registrar sus horas de trabajo y su salario, tomar fotografías de los lugares de trabajo y ayudar a identificar, a partir de detalles como el color y marca de automóvil, a los patrones que retienen sus salarios. También podrán enviar alertas instantáneas a otros trabajadores.

Los activistas guardarán la información y, con la colaboración de abogados, negociará el pago.

Omar Trinidad, inmigrante mexicano, dijo que eso “va a cambiar muchísimo mi vida y la vida de mis colegas”. Trinidad es el principal responsable de que se desarrolle la aplicación.

“Por ahora, muchos nos roban los salarios”, afirmó. “Siempre ha existido el robo de salarios, y la verdad es que vamos a detenerlo”.

La aplicación se lanzará para un número limitado de usuarios y después se llevará a cabo una prueba beta en el espacio para jornaleros de Queens. Otros centros de jornaleros de Brooklyn y Staten Island también probarán el producto, que está disponible en español y en inglés.

Trinidad, de 35 años, propuso el nombre de la aplicación: Jornalero, que es la palabra que se usa en español para designar a un day laborer.

El plan es que se utilice la aplicación en los 70 lugares de la ciudad en donde se congregan los jornaleros para después extender su uso a trabajadores de todos los sectores por todo el país.

En principio, la aplicación Jornalero fue un proyecto del grupo New Immigrant Community Empowerment, conocido como NICE, que se originó en Nueva York y después amplió su alcance cuando la organización a la que pertenece, la National Day Laborer Organizing Network, con oficinas en Los Ángeles, logró obtener más fondos.

“Será un regalo de los jornaleros para la clase trabajadora de Estados Unidos”, dijo Pablo Alvarado, director ejecutivo del grupo nacional de jornaleros.

El proyecto es fruto del esfuerzo colaborativo de trabajadores, artistas, organizadores, abogados, sindicatos y académicos. Sol Aramendi, fotógrafa que trabaja en Queens y es activista de NICE, se reunió primero con Hana Georg, electricista, para proponer la idea a trabajadores de la construcción. Se mostraron entusiasmados de inmediato. The Worker Institute, un programa de la School of Industrial and Labor Relations en la Universidad de Cornell, organizó foros para trabajadores en diferentes puntos de la ciudad de Nueva York para averiguar qué necesitaban que hiciera la aplicación.

Los trabajadores dijeron que querían una forma fácil de conservar un historial de sus pagos, registrar información de lugares de trabajo no seguros y compartir fotos para identificar a los patrones. Sobre todo, querían que fuera anónimo.

Alyx Baldwin, diseñadora responsable de la red que mantuvo partes de Brooklyn conectadas a Internet después del huracán Sandy, comenzó a trabajar en el diseño con esas prioridades en mente.

Un grupo de San Francisco, Rebel Idealist, continuó el trabajo de diseño a principios de este año, después de que International Union of Painters y Allied Trades se comprometieron a aportar 25.000 dólares para desarrollar la aplicación. Alvarado dijo que su organización también recibió 15.000 dólares de la Fundación Ford.

Omar Trinidad, trabajador de la construcción, es quien ayudó a desarrollar la aplicación Jornalero.CreditDanny Ghitis para The New York Times

Antes, cuando alguien les robaba el salario a los trabajadores, según comenta Trinidad, no podían hacer nada; muchas veces temían reportar el robo o no sabían cómo hacerlo, debido a su situación como inmigrantes.

Con la aplicación, los trabajadores registran sus horas de trabajo y su salario, y estos datos se guardan en un perfil. Ese perfil muestra un número telefónico, pero ningún nombre, y tiene un vínculo con la base de datos de la organización. Si un trabajador reporta que no se le pagó o que se le pagó menos, NICE se pone en contacto con el patrón. De ser necesario, abogados del Urban Justice Center, que organiza encuentros y talleres en NICE cada mes, pueden ayudar a recuperar los salarios perdidos.

“La aplicación no solo es reactiva”, subrayó Manuel Castro, director ejecutivo de NICE. Al llevar registros, afirmó, los trabajadores podrán demostrar que no se les pagó. “Si pasa algo, tienen almacenada la información”, indicó Castro.

“Vamos a lanzarla para saber más sobre los usos posibles de esta tecnología”, agregó.

Trinidad ofrecerá sesiones de capacitación para manejar la aplicación. Después de tres años de ofrecer orientación para la aplicación, espera ansioso el lanzamiento. “Es como un nuevo bebé”, dijo.

En Nueva York, los derechos de los jornaleros están recibiendo atención del Consejo de la Ciudad, que asignó 500.000 dólares en agosto para ampliar los centros de trabajadores en todos los barrios.
Pepe Soto, de 40 años, trabajador de la construcción originario de Perú, expresó que los jornaleros eran un blanco fácil para que contratistas o subcontratistas los engañaran al solicitar su pago.

“Solo dicen: ‘Espérame, ahora regreso’ y te dejan parado, esperando como tonto”, comentó Soto en la calle, a tres cuadras del centro para jornaleros de NICE. “Con esto podremos estar más alerta. Si se va, podemos tomar una fotografía de su automóvil”.

Soto, que es uno de los líderes de esa calle, correrá la voz sobre la aplicación y dirá a sus compañeros que es seguro utilizarla. “Pasamos aquí todo el día, así que nuestros teléfonos son nuestros mejores amigos”, concluyó.

Fuente: New York Times

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