Tertulia Oriental en el Café Tortoni

Argentina 02 de agosto de 2017
3 de agosto, a las 19 hs., en la Sala Alfonsina
tortoni

Comparto semblanza esencial del tradicional reducto de encuentros culturales, contenida en mi libro VIEJO CAFÉ TORTONI, HISTORIA DE LAS HORAS (Editorial Corregidor, Buenos Aires).
Allí estaremos el 3 de agosto, a las 19 hs., en la Sala Alfonsina, junto a Nelson Caula, realizando esta tetulia oriental donde estarán presentes nada menos que Artigas, Carlos Gardel, y varias decenas de calificados uruguayos -artistas, escritores, gente de teatro, personalidades políticas- que recalaron a través del Siglo XX en el Café Tortoni.

UN MICROCOSMOS CIUDADANO

Así podríamos definir, con esta frase de tres palabras, al café. Porque el Tortoni fue, y sigue siendo, el ámbito de tertulias por excelencia que corresponde a una urbe compleja y variada, inmensa y laberíntica, como es Buenos Aires.
Microcosmos, porque en sus mesas se reprodujo a través de los años –con ese otro tiempo, con esa parsimonia propia del ritual de las ruedas coloquiales– la diversa y plural realidad ciudadana. Microcosmos, a su vez, debido a que no sólo ha operado como imagen especular del macrocosmos urbano, sino que –al menos en algunos momentos o etapas– le ha proporcionado a Buenos Aires un mandala en el cual reflejarse.
Con muchos rasgos de café parisién, sin embargo si lo observamos bien comprobaremos –en su amor por los rincones secretos, por los salones que van ampliando sutilmente su geografía– climas que lo asemejan a clásicos cafés itálicos, como el Greco de Roma. Pero el aire del café madrileño también se hace presente: en su antigua y persistente vocación por las conversaciones interminables, por las polémicas de todo pelo, por la dialéctica extendida durante horas ante los pocillos humeantes.
Esta combinación armoniosa de las tres vertientes culturales latinas, que guarda un equilibrio que no se ha dado en otros lugares, constituye tal vez el secreto que ha permitido que se destacara siempre entre sus pares porteños. Más allá de su ubicación estratégica sobre Avenida de Mayo, que no fue poca cosa.
Podríamos afirmar que el Tortoni ha sido y es el “gran café” de Buenos Aires. No en su dimensión física, considerable por cierto, sino justamente por esa cualidad de microcosmos. En tal sentido, es equivalente a otros muchos similares por el mundo: el Gijón de Madrid, el San Marco de Trieste, el Café de la Parroquia de Veracruz, para nombrar algunos que en relación a sus respectivas ciudades han oficiado igualmente al modo de extraños, paradojales centros de gravedad, informales aunque poderosos en lo profundo.

ALEJANDRO MICHELENA.

Imagen: Fotopintura de Nilda Torija, que sintetiza esa esencia del viejo café.

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